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La nostálgica historia del Pebetero Olímpico México 68

El pebetero olímpico se localiza en la fachada Este del Estadio Olímpico Universitario, fue diseñado por Eduardo Terrazas acorde a la arquitectura del estadio. Reposa sobre una base de concreto con forma de prisma, el pebetero tiene forma de cáliz, mide dos metros de altura y cuatro metros de diámetro, su flama alcanza 2.5 metros de altura y es alimentada por gas butano a través de un piloto central y seis quemadores laterales. El pebetero está inclinado hacia la pista de atletismo [descripción realizada en 1968].

El 12 de octubre de 1968, el pebetero fue encendido al medio día por Enriqueta Basilio (la primera mujer en prender la llama olímpica), durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos México 68. Posterior a la justa deportiva veraniega, el pebetero permaneció intacto en lo alto del estadio.

 

La tragedia del túnel 29.

El 26 de mayo de 1985, fue un día que marcó la final de la temporada 84 – 85, el partido fue disputado por los equipos América vs. Pumas en el Estadio Olímpico Universitario, ambos provenían de un empate obtenido en el Estadio Azteca, en aquella final, miles de personas se congregaron dentro y al rededor del Estadio Olímpico, el sobrecupo, la falsificación y la inexperiencia de las autoridades para controlar a tantas personas, orilló a que los diferentes túneles se saturaran con aficionados impacientes por presenciar el partido de fútbol.

Al perderse el control, la reja del túnel 29 fue cerrada y la multitud provocó una embestida, la cual terminó en tragedia con la muerte de ocho personas (tres menores de edad) y más de 70 lesionados. Ese fatídico día, varios aficionados escalaron hacia el pebetero, el sobrepeso de los presentes, ocasionó que el pebetero se doblara en dirección hacia la avenida Insurgentes, este inesperado cambio de postura abolló su parte trasera.

 

Restauración incompleta.

A partir del daño sufrido, el pebetero no volvió a ser el mismo, la cercanía de la Copa Mundial México 86 orilló a realizar una reparación exprés, la cual redujo su masa original, altura e inclinación, se colocaron nuevos quemadores sin su nicho protector resistente al calor, lo cual expuso su interior a la intemperie, orillando a taladrar agujeros en su parte inferior para servir como desagüe, se soldaron púas en su circunferencia y se retiró el piso falso del podium, todo ello para evitar que los aficionados lo volvieran a escalar.

Las nuevas generaciones piensan que el aspecto actual del pebetero es el mismo que el de México 68, sin conocer las deformaciones que ha sufrido.

Recientemente con con motivo del Maratón de la CDMX del año 2018 y la llegada del 50 aniversario de la olimpiada, el pebetero fue pulido, ocasionando rayones a su superficie.

 

Devuelvan la gloria al pebetero.

Hace seis años Miguel Andrés Ávila Camacho comenzó su esfuerzo para restaurar el pebetero a su estado original, para ello, contactó al Licenciado Juan José Ugalde García, Administrador del Estadio Olímpico Universitario a quien le expuso su petición, él afirmó que la reparación era un hecho y que tomaría un tiempo en lo que se realizaban los trámites correspondientes. En entrevistas posteriores la respuesta que le otorgó el Lic. Juan Ugalde a Miguel Ávila, fue que las autoridades universitarias descartaron que el pebetero se encuentre deformado y que sólo sería pulido para el Maratón y el festejo de la olimpiada, por lo que su preocupación para que el pebetero recupere su aspecto original, se vio diluida y las entrevistas se agotaron.

En su tarea porque su petición tome fuerza, Miguel Ávila contactó a Enriqueta Basilio y al Arq. Eduardo Terrazas, quienes apoyaron la causa, sin embargo, la suma de sus esfuerzos han topado con pared. Antes de fallecer, el Arq. Pedro Ramírez Vázquez avaló su propuesta.

Miguel Andrés Ávila Camacho ha llevado su preocupación hasta el portal Avaaz.org, en su petición externa las condiciones originales que tenía el pebetero en el año 1968 e invita a la población a firmar apoyando su causa.

 

Petición de Miguel en Avaaz. Link para firmar la petición: Avaaz.org

 

El Estadio Olímpico Universitario se encuentra dentro del campus central de la UNAM, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO el 2 de julio de 2007, este distintivo declara que no se pueden realizar modificaciones ni al campus, ni a sus edificios, incluyendo al estadio, por lo que para lograr la restauración del pebetero, la petición de Miguel debe llegar también a manos de la UNESCO.

 

 

Fuente:

  • Entrevista a Miguel Andrés Ávila Camacho
  • Petición en Avaaz.org

 

La realización de esta publicación expresa las ideas y propuestas de Miguel Andrés Ávila Camacho.

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